Expresso

EXPRESSO escrito por E. (27/02/2010. 8:06 pm)

«O como retrato psicológico de una tarde en Cafeleería»  

Ha sido una tarde exquisita, se han consentido varios paladares; combinado aromas y colores (ella sonríe complacida). Le permanece el bienestar de satisfacción ante el convite, aquel momento en que las presencias más preciadas coinciden, levantan sus copas, hablan, ríen e incluso alzan la voz.

Como complemento auditivo: El ruido del liquido que cae sobre las copas, el chocar de los cubiertos y su caminar sobre los platos.  Poco a poco empieza la danza, en que se levantan los platos llenos de poliformas, empalmando uno sobre el otro, cuidando los movimientos, la danza se muda al salón en donde surge la creación, de donde emana un aroma especial y exótico de ese negro líquido, fuente interminable de inspiración. 

Ella sin pensar que al beberlo los sueños se postergaran, vierte en su taza este brebaje, la acerca y el aroma se vuelve intenso,  le acaricia la boca y la garganta, una caricia que permanece en las paredes de la boca, la lengua y las encías.  Las ideas se precipitan y se abren más los sentidos. El café la ha vestido de una fuerza cálida e inusitada, el entendimiento se empalma con los razonamientos, las conexiones se hacen impecables, -todo destaca y toma forma-. 

A la mitad de la taza, -conforta su espíritu- Ella, toma una pluma y la hace resbalar sobre el papel en el cual, se repliegan sus recuerdos.

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