Chifla

dededede

C          iiiiiiiiiiiii                                     H                          

                                                                              I

F                                                         L                           iiiiiiiiiiiii         A         iiiiiiiiiiii

i   i  i  i                           i 

 i

iiiiii

Para que salgo siya ni bamos ala escuela. Esque me inbito a la feria y como mis papas no me dejaban salir con ella ni con los de la cuadra me sali por la bentana porque sabia que en una desas nos ibamos aquedar solos.

 – ¡T-t-to-to-t-toques!. grito el señor.

– Aca unos. porfabor.

Nos apretamos las manos para el juego y todo sudaba un batidero. Ella tibia y el frio tullido de la noche que deseguro me regañarian por salirme sin abisar. Y los otros aullaban: Uuuuuuuuy la Chapis y el Quique u uuuuuuuu uu. Daba igual. Nos perdimos entre la cola de las tacitas locas y nos pasamos del lado del corral.

 – ¡ Sueeeeelten suuus ga llos !

– ¿Quieres ser mi novia Chapis?

– ¿Que. Asi nadamas?

mmmmmmm para eso me gustabas. ya ves.

de que te la pasas encerrado y ni sales a orearte eres bien putito.

– ¿Entonces no?

– pusi menso.

me rebolvio el nido de pelo y saco su gran sonrisa perforada con ollitos en las esquinas. Ya nunca solto mi mano acalambrada por los toques. Me jalo ala colcha calientita de su pelo, me abraso y dijo que penso que jamas le iba a desir mas nada.

los gallos cantaban. la gente gritaba. la música sonaba y los cuetes (nunca mean gustado) tanbien tronaban. Escondidos entrel pajar. Sonido la changa a todo lo que daba y un largo silvido que se paseaba por todo el lugar:

 chifla

 

con el jalon de sus brasos caímos al suelo y ese largo chillido se apago* en un beso que me quemaba el osico. A mis diciseis años nunca abia besado y no pense que doliera tanto, ni tan caliente que fuera pero segi con los ojos bien apretados. Ya no tengo nobia perosi el labio inchado por el asar endiablado de un colorido chiflador que quiso cruzarse y apagar su mecha en nuestras bocas, en mi primer beso que aora me arde como chile tostado bien floreadito y el espejo ni lo veo porque me remira explosibo. Como ella.

 

José Nadie Fabian Estrada,(punto), Puño y Letra 9,  Febrero. Anno 2012. 

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